La verdad, yo pienso que las redes sociales tienen cosas muy buenas pero también problemas, por ejemplo, nos ayudan a hablar con amigos y familia aunque estén lejos, y hasta sirven para estudiar o aprender cosas nuevas, pero, al mismo tiempo, si uno se la pasa demasiado ahí, puede volverse adictivo, afectar la autoestima y hasta distraernos de lo que de verdad importa. En lo social, está chévere porque uno conoce gente nueva y se entera de eventos o causas importantes, pero también pasa que muchas veces las relaciones se vuelven superficiales, como de likes y ya, sin una conexión real, en lo académico ayudan un montón porque ahí hay información, videos y páginas útiles, pero también son una tentación para perder el tiempo o simplemente copiar y pegar sin pensar. En mi opinión, todo depende de cómo uno use las redes. Si uno aprende a controlarlas, ponen la vida más fácil y divertida. Pero si ellas nos controlan, terminamos perdiendo tiempo y energía. Lo mejor es darles un uso más consciente: poner límites, seguir cuentas que de verdad aporten algo y no olvidar que la vida real está afuera, no solo en la pantalla.

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